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Las imágenes tradicionales de la Navidad están ligadas a una "Navidad blanca" que atraviesa todos los ordenes. El menú, la decoración de la casa y de la mesa están impregnados de ese tono europeo que nos enseñaron nuestros mayores; mas que la realidad de vivir en Argentina implica pasar las fiestas en pleno verano y aquí se nos plantea la primera incoherencia:
¿Cómo festejar en estas Pampas chatas y calurosas?
Charles Baudelaire decia :
“EL PLACER ESTA EN LA REPRESENTACION QUE NOS BRINDA EL PRESENTE “
Y en estas fiestas las palabras del poeta, como nunca, estarán vigentes. Pues a partir de la posmodernidad parece que toda representación de la tradición es ejemplo de autoridad y por lo tanto desechable; esta ruptura con el pasado dio paso a un ¨piedra libre¨ donde todo es valido.
Ya no existe una tendencia determinada o identidades colectivas a la cual diseñadores, arquitectos y decoradores no podemos escapar, en el ¨todo vale¨, cada creador realiza su propia Navidad.
Y puede ser que los iconos navideños sean reemplazados solo por un mensaje o una forma indefinida que la aluda.
Lo moderno es un presente en constante cambio, el adorno no es ya sinónimo de belleza o símbolo; su calidad esencial es el presente libre que puede ser místico, religioso o un mensaje amigable.
Eugenia Landaboure para esta celebración eligió su propuesta en base a colores no tradicionales y una composición que remita pero a su vez quiebre la forma conocida. Para esto apeló al uso del color, texturas y formas que vibren.

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