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El castillo de la Asociación Argentina de Polo fue el marco ideal para la primera edición de Estilo Pilar, muestra que luego de consolidaría como un clásico de Pilar.



El instituto Carlos Pellegrini, de magnífica arquitectura tudor, dio lugar a una muestra que causó gran impacto entre el público y la prensa. El edificio fue totalmente reacondicionado y fue devuelto con mejoras edilicias para que allí se pudiera desarrollar una escuela de artes y oficios para la chicos de la zona.



Estancias del Pilar nos recibió en "el pueblo" un magnífico predio con 3 edificios, que se llenaron de decoración, y un lago, que fue el entorno perfecto para que arquitectos y decoradores armaran viviendas de arquitectura espontánea.


En un amplio espacio de Ayres del Pilar, el espíritu de ese año fue “seguir rodando y avanzar a pesar de todo”. Y así surgieron originales Carromatos, llenos de creatividad e ideas positivas. Desde camiones carniceros, hasta trailers y containers, toda estructura que permitiera “seguir adelante”, fue válida para que los decoradores plantearan originales espacios.


Ese año, partimos de una ribera y un faro en La Bahía de Nordelta. La consigna para los expositores fue que proyectaran una construcción en la que dieran rienda suelta a su imaginación, que contaran historias o inventaran personajes, pero que todo ocurriera en una cáscara de madera, chapa y vidrio. Así surgió Estilo Pilar, La Bahía, en Nordelta, en la que se pudieron recorrer desde veleros clásicos, y un barco a motor de los años 30 totalmente decorado, hasta el Museo del Faro y Construcciones tipo Spa. Un homenaje al agua.


Anteriormente, Estilo Pilar creó diversos escenarios mágicos. Esta vez, un espacio real, las 4 casas Pulte Homes de La Lomada, fueron el escenario ideal para mostrar las últimas tendencias en materia de decoración, paisajismo y arquitectura.


Decidimos entonces que la circunstancia y el lugar justificaban ampliamente surcar la huella del tiempo transcurrido allá por 1900… y comenzamos a imaginar un juego de idas y vueltas para traer “aquello que fue” al “ahora que es”. Encontramos en la figura de Guillermo Hudson, a quien la localidad debe su nombre, un punto de partida. Los relatos de sus libros nos fueron cautivando y dieron así lugar al “leit motiv” de la muestra: la historia, el arte y la cultura ocuparían esta vez un lugar preponderante.


Es que siendo Pilar la capital del polo, bien valía una exposición temática que tuviera a este deporte como eje central. Pero no solo el polo, ese año también el arte fue el gran protagonista. Por eso, en esta oportunidad, a las propuestas en decoración, arquitectura y paisajismo se expusieron las obras de más de 18 artistas en distintas disciplinas como pintura, orfebrería, escultura y fotografía.

La increíble arquitectura del castillo de estilo victoriano permitió desplegar distintos estilos, aunque el romántico de la bélle époque fue el dominante. También hubo quienes se volcaron por la influencia de los años treinta y el estilo colonial de la India que, de alguna manera, recreó el ambiente en donde se originó el polo a principios del siglo diecinueve.

En materia de tendencias, sobresalieron los tonos oscuros, así como también el rojo, la seda, los objetos antiguos integrados en decoraciones actuales y los detalles exóticos que apostaron a las mezclas de colores y texturas.


En el comienzo, una casa construida en piedra a la vista y una clara reminiscencia del estilo mexicano; luego un boulevard de palmeras, un puente y la llegada a la isla en donde se llevó a cabo la muestra, donde esta vez hubo tres casas decoradas como hotel boutique, una dedicada al arte y cuatro ambientadas como viviendas familiares.

Las casas decoradas como hoteles boutique tuvieron consignas muy definidas. En Contemporáneo & autóctono se presentó un mix de elementos naturales de la tierra combinado con diseños actuales que dieron el toque de modernidad; en Retro & revival predominó el estilo de las vanguardias de los años treinta, cincuenta y sesenta; mientras que en la casa de piedra Modern & design los detalles modernos y lo último en diseño se conjugaron para crear un espacio cálido y original.

Como siempre primó el cuidado extremo de los detalles, y la idea de brindar al visitante la sensación de deleite y bienestar. El buen gusto y refinamiento fueron denominadores constantes, así como, también, el concepto de vivir conectado con la naturaleza, el aire libre, los deportes, la familia y los amigos.

El sector de la ribera se dedicó al paisajismo y allí pudieron verse propuestas novedosas y llamativas en materia de elementos decorativos, tales como flores de esponjas y peces plateados.


Este año, bajo la consigna "clásica y moderna", e inmerso en el maravilloso predio cedido por Pilar Golf, Estilo Pilar propuso un recorrido por dos casas con tendencias bien definidas. Excelentes decoradores y arquitectos mostraron la evolución de la decoración en los últimos 10 años.

En materia de paisajismo, el lema fue "Jardines modernos, un impacto a los sentidos". Divididos en 4 sectores hubo desde pequeños jardines clásicos, propuestas llenas de color, una Plaza de los Sentidos con espacios experimentales y el paisajismo en terrazas, que acompaña y se ensambla con el interiorismo.


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